Rosquillas con sabor a infancia.
Hoy comparto la receta de las rosquillas caseras de mi abuela Remedios, un dulce tradicional que me transporta a los veranos de mi infancia en la Baixa Limia, Ourense.

Un viaje a la cocina de la abuela.
Preparación
15-20 minutos
Cocción
15-20 minutos
Tiempo total
30-40 minutos
Raciones
Por determinar
Ingredientes
- 1 kg de harina
- 5 huevos
- 5 cucharadas de mantequilla
- 5 cucharadas de azúcar
- 1 yogur natural
- 1 medida de gaseosa
- 1 chorrito de aguardiente
- 1 chorrito de anís
- 1 sobre de levadura química tipo Royal
- Azúcar glas para espolvorear
Preparación
1. Bate los huevos. Bate los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa.
2. Añade los ingredientes líquidos. Incorpora la mantequilla derretida, el yogur natural, el aguardiente y el anís. Mezcla bien todos los ingredientes.
3. Prepara la harina. Tamiza la harina junto con la levadura química.
4. Forma la masa. Incorpora poco a poco la mezcla líquida a la harina, mezclando hasta obtener una masa homogénea y suave.
Deja reposar la masa unos 20-30 minutos.
5. Forma las rosquillas. Toma pequeñas porciones de masa y dales forma de rosquilla.
Une los extremos para formar las clásicas rosquillas.
6. Cocina las rosquillas.Calienta abundante aceite de girasol en una sartén.
Fríe las rosquillas hasta que estén doradas (vigila que el aceite no esté demasiado caliente para que se cocinen bien por dentro)
Sácalas sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. 
7. Decora. Deja que se templen y espolvoréalas con azúcar glas antes de servir.
¡Y ya tienes unas deliciosas rosquillas caseras, perfectas para acompañar un café o disfrutar en familia y amigos!
Consejos y variaciones
Puedes añadir ralladura de limón o naranja para darles un toque cítrico.
Sustituir el anís por otro licor suave ( vino dulce, licor de frutas) cambia el aroma.
Si prefieres una versión mas liguera, hornéalas a 180 º C durante 15-20 minutos en lugar de freírlas.
Se conservan bien en un recipiente hermético durante varios días.
El secreto
El verdadero secreto de estas rosquillas no está en la cantidad exacta de harina ni en el tiempo de fritura. Está en el cariño con el que se hacen, en la paciencia de darles forma y en la alegría de compartirlas.
Invitación.
Te invito a que prepares estas rosquillas en tu casa y que, mientras las disfrutas, pienses en tus propios recuerdos de infancia. Porque cocinar no es solo alimentar; es contar historias, vivir momentos y compartirlos con quienes amamos.

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