Rosquillas con sabor a infancia.

 

Hoy comparto la receta de las rosquillas caseras de mi abuela Remedios, un dulce tradicional que me transporta a los veranos de mi infancia en la Baixa Limia, Ourense.

Rosquillas caseras de la abuela Remedios espolvoreadas con azúcar glas.

Un viaje a la cocina de la abuela.

Cuando era niña, cada verano como ya he contado en alguna ocasión, pasaba algunos días con mi abuela paterna en una pequeña aldea de la Baixa Limia.

Había una tradición que marcaba las tardes anteriores a la fiesta; las rosquillas de la abuela Remedios.

Recuerdo cómo la cocina se llenaba de aromas dulces y del chisporroteo del aceite caliente. La abuela, con su bata cruzada de cuadros, me dejaba formar las rosquillas con mis manos torpes. Siempre decía: "La masa tiene que sentirse, no solo hacerse".
Yo no entendía del todo,  pero me fascinaba cómo de una simple mezcla de harina, huevos y anís nacía algo tan mágico.
Las rosquillas  no eran solo un postre: eran el centro de las meriendas compartidas en el Santo, (Capilla, donde se celebra la fiesta) el premio por ayudar  y el símbolo de que la familia estaba reunida.
Cada mordisco era un abrazo, cada azúcar espolvoreado era una chispa de alegría.

Hoy, cada vez que preparo rosquillas en mi cocina, vuelvo a esa aldea. vuelvo a escuchar la risa de mis primas, el canto de los pájaros al atardecer y la voz de la abuela diciendo que el secreto está en hacerlas con cariño.

¡Vamos a la cocina!


Preparación

15-20 minutos

Cocción

15-20 minutos

Tiempo total

30-40 minutos

Raciones

Por determinar



Ingredientes

  • 1 kg de harina
  • 5 huevos
  • 5 cucharadas de mantequilla
  • 5 cucharadas de azúcar
  • 1 yogur natural
  • 1 medida de gaseosa
  • 1 chorrito de aguardiente
  • 1 chorrito de anís
  • 1 sobre de levadura química tipo Royal
  • Azúcar glas para espolvorear

Preparación

1. Bate los huevos. Bate los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa.

2. Añade los ingredientes líquidos. Incorpora la mantequilla derretida, el yogur natural, el aguardiente y el anís. Mezcla bien todos los ingredientes.

3. Prepara la harina. Tamiza la harina junto con la levadura química.

4. Forma la masa. Incorpora poco a poco la mezcla líquida a la harina, mezclando hasta obtener una masa homogénea y suave.


Deja reposar la masa unos 20-30 minutos.


5. Forma las rosquillas. Toma pequeñas porciones de masa y dales forma de rosquilla.



Une los extremos para formar las clásicas rosquillas.

6. Cocina las rosquillas.Calienta abundante aceite de girasol en una sartén.


Fríe las rosquillas hasta que estén doradas (vigila que el aceite no esté demasiado caliente para que se cocinen bien por dentro)

Sácalas sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. 


7. Decora. Deja que se templen y espolvoréalas con azúcar glas antes de servir.


¡Y ya tienes unas deliciosas rosquillas caseras, perfectas para acompañar un café o disfrutar en familia y amigos!

Consejos y variaciones

Puedes añadir ralladura de limón  o naranja para darles un toque cítrico.

Sustituir el anís por otro licor suave ( vino dulce, licor de frutas) cambia el aroma.

Si prefieres una versión mas liguera, hornéalas a 180 º C durante 15-20 minutos en lugar de freírlas.

Se conservan bien en un recipiente hermético durante varios días.

El secreto

El verdadero secreto de estas rosquillas no está en la cantidad exacta de harina ni en el tiempo de fritura. Está en el cariño con el que se hacen, en la paciencia de darles forma y en la alegría de compartirlas.

Invitación.

Te invito a que prepares estas rosquillas en tu casa y que, mientras las disfrutas, pienses en tus propios recuerdos de infancia. Porque cocinar no es solo alimentar; es contar historias, vivir momentos y compartirlos con quienes amamos.


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