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Tarta de queso crema al horno con membrillo natural:¡cuando el glamour se mete en la cocina! Ingredientes Para la base 200 g de galletas tipo María. 90 g de mantequilla derretida. Para la crema de queso 500 g de queso crema. 20 0 ml de nat a para montar. 120 g de azúcar. 3 huevos tamaño L. 1 cucharada rasa de maicena. 1 cucharadita de esencia de vainilla, opcional. Para nuestro membrillo natural 500 g de membrillos frescos, ya pelados y sin corazón. 120 g de azúcar. 150 ml de agua. El zumo de medio limón. 👩‍🍳 Preparación 1. ¡Ablandamos a los duros de la cocina! Lavamos los membrillos, los pelamos y les quitamos el corazón y las semillas. Cortamos la pulpa en trozos pequeños. Aquí conviene tener cuidado: el membrillo crudo es bastante duro, así q...

Bizcocho de Castañas

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 Bizcocho de castañas Un dulce de otoño con sabor a hogar. El otoño llega cargado de pequeños placeres: El olor a castañas recién cocidas o asadas, las tardes tranquilas y esas recetas caseras convierten cualquier momento en algo especial. Hoy nos ponemos el delantal para preparar un bizcocho de castañas tierno y delicioso, perfecto para acompañar un café y disfrutar sin prisas.  Porque en esta cocina, entre recuerdos sabores y algún que otro tacón las cosas sencillas tienen su encanto. Elaboración paso a paso 1. Preparamos las castañas Si utilizamos castañas frescas, las cocemos hasta que estén tiernas, las pelamos y retiramos cualquier resto de piel interior. Después, las trituramos hasta conseguir una textura fina. Podemos añadir una cucharada de agua o de leche si necesitamos facilitar el triturado. 2. Batimos los huevos con el azúcar En un bol amplio, batimos los huevos junto con el azúcar hasta obtener una mezcla más clara y espumosa. Este paso ayudará a que nuest...

Rosquillas con sabor a infancia.

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  Hoy comparto la receta de las rosquillas caseras de mi abuela Remedios, un dulce tradicional que me transporta a los veranos de mi infancia en la Baixa Limia, Ourense. Un viaje a la cocina de la abuela. Cuando era niña, cada verano como ya he contado en alguna ocasión, pasaba algunos días con mi abuela paterna en una pequeña aldea de la Baixa Limia. Había una tradición que marcaba las tardes anteriores a la fiesta; las rosquillas de la abuela Remedios. Recuerdo cómo la cocina se llenaba de aromas dulces y del chisporroteo del aceite caliente. La abuela, con su bata cruzada de cuadros, me dejaba formar las rosquillas con mis manos torpes. Siempre decía: "La masa tiene que sentirse, no solo hacerse". Yo no entendía del todo,  pero me fascinaba cómo de una simple mezcla de harina, huevos y anís nacía algo tan mágico. Las rosquillas  no eran solo un postre: eran el centro de las meriendas compartidas en el Santo, (Capilla, donde se celebra la fie...